Por Alejandro Pulido Cayón

Cursaba todavía la primaria cuando Carlos, hijo de un célebre pintor taurino y precoz por naturaleza etílica, consiguió una copia en videocasete Beta de “El perro andaluz”, obra emblemática del surrealismo creada por Luis Buñuel y Salvador Dalí. Desde entonces siento profunda admiración por el cineasta aragonés.

En la reciente edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara, el realizador español Javier Espada estrenó el documental “Tras Nazarín. El eco de una tierra en otra”, en el que hace un apasionante recorrido por los pueblos de Morelos donde Buñuel filmó una de las últimas películas de lo que se puede llamar su etapa mexicana.

Con testimonios de personajes como Jean Claude Carrière, José de la Colina, los cineastas Carlos Saura, Carlos Raygadas y Arturo Ripstein; además de figuras de la talla de Ignacio López Tarso, Pilar Pellicer y Rosenda Monteros, quienes formaron parte del reparto de “Nazarín”, el documental nos brinda una perspectiva sobre la espiritualidad del creador aragonés, así como las múltiples lecturas que propone sobre “la cristiandad”.
Javier Espada también es director del Centro Buñuel en Calanda, España, sitio en el que se resguarda y exhibe una importante colección de piezas, documentos, fotografías, audiovisuales y grabaciones relacionadas con el cineasta. Parte de dicho acervo se observa integrado al documental.

Imágenes originales de las locaciones de 1958, aparecen traspuestas con su estado actual. El resultado es asombroso, pues algunos lugares presentan cambios significativos, en tanto que otros se preservan casi intactos. Asimismo, varios pasajes son narrados en voz del propio Buñuel, gracias al rescate de audiocintas con valor histórico.

“Nazarín”, película basada en la novela homónima de Benito Pérez Galdós, que tuvo como productor al yucateco Manuel Barbachano Ponce, es considerada una de las obras mayores de Buñuel, precursora de otra cinta icónica: “Viridiana”. Gracias al documental de Espada, los cinéfilos de hoy tenemos la oportunidad de ser partícipes de los procesos creativos e imaginativos del creador en el exilio.
En los 75 minutos de duración que tiene, “Tras Nazarín” nos permite adentrarnos en una de las mentes más interesantes en la historia de la cinematografía mundial, y nos deja entrever el trabajo de un grupo de artistas y técnicos que confluyeron en el rodaje original y que, posteriormente, marcaron el devenir de una parte sustancial del cine, la fotografía y la interpretación, no sólo mexicana sino internacional.

Además de las personalidades ya citadas, también aparecen Asunción Balaguer, Luis Eduardo Aute, Juan Luis Buñuel, Gabriel Figueroa Flores, Rafael Navarro, Silvia Pinal y Gillian Turner, quienes profundizan en el conocimiento sobre Buñuel, y en específico la trascendencia de “Nazarín”, que, dicho sea de paso, es la sexta entre las 100 mejores películas mexicanas.

El documentalista estuvo de visita por Yucatán hace un par de semanas, y partió con rumbo al centro del país para continuar la promoción de su obra. Se espera que también se proyecte en el Festival de Cine de Morelia y que en breve tenga funciones en Mérida.

Redacción Con Acento